Reuters analiza las principales tendencias y predicciones en periodismo, medios y tecnología para 2026
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El periodismo afronta en 2026 uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. Según el informe Tendencias y predicciones en periodismo, medios y tecnología del Reuters Institute for the Study of Journalism, los medios se enfrentan a una doble presión estructural: la expansión acelerada de la inteligencia artificial generativa y el auge imparable de los creadores de contenido e influencers. Ambas fuerzas están transformando los hábitos informativos, el acceso a las noticias y, sobre todo, los modelos de negocio tradicionales. La IA generativa ya no es una promesa, sino una realidad que está reconfigurando la forma en que los ciudadanos acceden a la información. Los motores de búsqueda se convierten en “motores de respuesta” y ofrecen resúmenes en ventanas de chat, reduciendo drásticamente el tráfico hacia los sitios web de los medios. Los editores prevén que el tráfico procedente de buscadores caerá más de un 40 % en los próximos tres años, un golpe directo a los ingresos publicitarios y a la visibilidad del periodismo digital. Aunque se exploran acuerdos de licencia con plataformas de IA, solo una minoría confía en que estos generen ingresos significativos. A esta disrupción tecnológica se suma el desplazamiento del protagonismo informativo hacia figuras individuales. Influencers y creadores de noticias, especialmente en plataformas como YouTube, TikTok o Instagram, atraen a audiencias jóvenes que muestran una relación cada vez más débil con las marcas periodísticas tradicionales. Para muchos políticos, empresarios y celebridades, estos canales directos resultan más cómodos y menos críticos que los medios convencionales, lo que acelera la desintermediación del periodismo y erosiona su papel como contrapoder. El informe refleja un dato preocupante: solo el 38 % de los líderes de medios confía en el futuro del periodismo, una caída notable respecto a años anteriores. La baja confianza pública, los ataques políticos, la presión legal y la precariedad económica dibujan un escenario de fragilidad estructural. Sin embargo, paradójicamente, más de la mitad de los editores se muestran relativamente optimistas sobre la supervivencia de sus propias organizaciones, especialmente aquellas basadas en suscripciones y relaciones directas con la audiencia. Ante este contexto, la respuesta estratégica de los medios pasa por diferenciarse de aquello que la IA puede producir de forma automática. Crece la apuesta por el periodismo original, la investigación sobre el terreno, el análisis contextual, las historias humanas y la verificación. Al mismo tiempo, se acelera la transición hacia formatos de vídeo y audio, más difíciles de resumir por los algoritmos y más eficaces para construir vínculo y hábito. Finalmente, muchos medios asumen que deben aprender de los creadores: mostrar más rostros, voces y personalidad, sin renunciar a los estándares profesionales. El reto de 2026 no es solo tecnológico, sino cultural: demostrar que, en un océano de contenidos generados por máquinas o influencers, el periodismo sigue siendo insustituible cuando ofrece rigor, contexto y confianza.








