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Tras un éxito sin precedentes, la ciencia argentina se sumerge de nuevo para desvelar los secretos del océano
Hace apenas unas semanas, la campaña científica “Pampa Azul” cautivó a millones de personas. Durante 21 días, la transmisión en vivo desde el cañón submarino de Mar del Plata acumuló 17,5 millones de visualizaciones en YouTube y Twitch. A casi 4.000 metros de profundidad, se revelaron 40 nuevas especies y una biodiversidad asombrosa de corales, estrellas de mar y peces de aguas frías. Fue un hito: por primera vez en la historia, la ciencia argentina permitió que el mundo entero explorara el corazón del océano profundo en tiempo real.
Este éxito no solo estableció un nuevo estándar, sino que también abrió las puertas a una fase aún más ambiciosa: continuar la exploración de lo que aún permanece oculto. En octubre, un equipo de destacadas científicas del Servicio de Hidrografía Naval (SHN), con el respaldo del CONICET, se embarcará nuevamente para investigar los cañones submarinos y su crucial relación con la Corriente de Malvinas, una de las más potentes y vitales del planeta.
Los enigmas ocultos de los cañones submarinos
La próxima misión estará liderada por un cuarteto de investigadoras principales: las Doctoras Silvia Romero, Laura Ruiz-Etcheverry y Graziella Bozzano, junto con la licenciada Ornella Silvestri. Sus campos de especialización son la geología y la oceanografía, dos disciplinas que se complementan para desentrañar un rompecabezas aún por resolver.
“Cada una venía observando fenómenos inusuales en estas zonas”, relata Ornella Silvestri, investigadora del SHN y becaria doctoral de CONICET. “Unimos nuestras observaciones, presentamos el proyecto, y ahora nos preparamos para una investigación exhaustiva”.
El proyecto se basa en una hipótesis central: la posible interacción entre los cañones submarinos y las intrusiones de la Corriente de Malvinas. Estas son porciones de agua subantártica, extraordinariamente ricas en nutrientes, que se desvían hacia la plataforma continental. Se postula que este flujo alimenta directamente al fitoplancton y al zooplancton, los cimientos de la cadena alimentaria marina.
“Cuando estas aguas ricas en nutrientes confluyen en un ambiente más tranquilo, los organismos marinos aprovechan al máximo la disponibilidad de alimentos. Esto genera un impacto positivo en toda la red de especies”, explica Silvestri.
La influencia del relieve submarino en la vida marina
La geología desempeña un papel fundamental. Los cañones submarinos, formados a lo largo del talud continental, actúan como canales que dirigen las corrientes hacia la plataforma. Esta peculiar topografía del fondo marino podría ser la clave para entender cómo los nutrientes se distribuyen y amplifican la vida en áreas inesperadas.
“Nuestra principal hipótesis es comprender cómo interactúan estas corrientes con la morfología del fondo marino. Es una dinámica que, hasta el momento, no ha sido estudiada en profundidad en esta región”, subraya Silvestri.
Tecnología de vanguardia para explorar lo inexplorado
La campaña contará con una impresionante batería de instrumentos: boyas, sensores y el avanzado ROV SuBastian, un robot submarino capaz de descender miles de metros y transmitir imágenes en ultra alta definición. A diferencia de la expedición anterior, esta misión se centrará en la observación, registro y análisis de hábitats, sin la recolección de organismos bentónicos.
“Anticipamos encontrar ecosistemas extremadamente productivos y diversos. Los cañones son conocidos por albergar una vasta biodiversidad”, comenta Silvestri. “Grabaremos estos ambientes y, simultáneamente, recolectaremos muestras de agua y sedimentos para comprender la circulación de nutrientes”.
La investigación se concentrará en los primeros 1000 metros de la columna de agua, donde tiene lugar el ciclo vital del fitoplancton y el zooplancton: el inicio de toda la vida marina.
La ciencia al alcance de todos
Más allá de los descubrimientos científicos, las investigadoras son conscientes del profundo impacto social de estas campañas. El éxito del streaming anterior demostró cómo familias, educadores y estudiantes siguieron cada inmersión con el entusiasmo de una serie en vivo.
“Nos sorprendió gratamente el genuino interés de la gente por conocer su propio territorio sumergido”, reconoce Silvestri. “La posibilidad de observar en tiempo real, junto con los científicos, lo que sucede en el fondo marino, es un valor añadido inmenso”.
El reto, en esta ocasión, es fortalecer ese vínculo con la sociedad: demostrar que el fondo marino no es un vacío, sino un espacio vibrante y diverso, rebosante de vida. Y, sobre todo, inspirar a las futuras generaciones a explorar el océano con curiosidad, respeto y pasión.